Un año se pasa volando y es por eso que reunimos a los expertos para que te guíen en tus finanzas
Capitulo 4.
Jaime Jaramillo
EDUCADOR FINANCIERO
Mis mejores CDT’S
Cuando publico en mis redes sociales algo sobre los CDT’S como vehículo de inversión, no pasan más de unos minutos cuando aparecen los “Haters” (personas o bots que se dedican a atacar en redes sociales) a hacer comentarios negativos sobre la publicación, cuestionando la validez o conveniencia de usarlos para invertir, incluso acusándome por mi “falta de conocimiento sobre las opciones de inversión del mundo moderno”.
Estos comentarios son una de las tantas evidencias del analfabetismo financiero y en inversiones que existe en nuestra sociedad y antes que molestarme, me animan a seguir en mi propósito de ayudar a las personas a sanar sus finanzas y prosperar por medio de la educación financiera.
Cuando me pidieron colaborar en esta publicación sobre el mundo de los CDT’S lo primero que se me ocurrió más allá de una aburrida explicación teórica sobre este instrumento de ahorro e inversión, fue compartir historias de vida donde los CDT’S me sirvieron de una u otra manera en mi labor profesional en el mundo de las inversiones.
El CDT como inversión puente
El 14 de febrero de 1992, era mi primer día de trabajo como asistente de tesorería del recién creado fondo de pensiones y cesantías Protección. Con tan solo 22 años este mundo me parecía fascinante. Este día era la primera jornada de Cesantías en el país y los fondos estaban recibiendo “toneladas” de aportes de los trabajadores colombianos. El reto más grande era qué hacer con tanto dinero que de un solo tajo llegaba a la tesorería. No existía un mercado de valores desarrollado que ofreciera opciones para invertir todo este dinero, adicionalmente había una gran incertidumbre sobre el tiempo de permanencia de estos aportes, en un país donde la voluntad de ahorro a largo plazo era incipiente.
Esto planteaba un gran reto: necesitábamos poner el dinero a trabajar mientras se lograba encontrar las opciones de inversión que fueran acordes al perfil de riesgo del nuevo fondo y además tener datos del comportamiento de las solicitudes de retiro de cesantías que nos permitieran proyectar un flujo de caja para atender los retiros.
Mi jefe me entregó un listado de nombres de tesoreros de los diferentes bancos a quienes debería llamar para cotizar CDT’S a un plazo de tres meses. Esto nos daría tiempo para conocer el ritmo de retiros del fondo y así poder estructurar un perfil de caja que nos permitiera invertir a más largo plazo más adelante. Empecé a llamar uno a uno a los bancos y corporaciones financieras, pero a todos los que llamé tenían las capacitaciones cerradas. De pronto se me prendió el bombillo y recordé que una amiga llevaba unos meses trabajando en una oficina de captación de Corficolombiana en Cali. Llamé a Magdalena y cuál sería la sorpresa de ambos cuando el jefe de ella le autorizó recibir $100.000.000 de esa época, que a pesos de hoy ajustando por inflación equivale a unos $1.700 millones. Emocionado fui a consultarle a mi jefe, no quería embarrarla, el visto bueno quedó en la planilla y el cierre telefónico de mi primer CDT quedó grabado.
El CDT era la inversión perfecta: nos daba tiempo. Tendríamos el dinero trabajando mientras se decidía cuál era la inversión final para el dinero.
¿A cuántos de ustedes no les ha pasado algo similar?Reciben un dinero importante por la venta de una propiedad, por una indemnización laboral o por un negocio extraordinario; pero aún no tienen claridad del destino final de ese dinero. En esos casos el CDT se plantea como una muy buena opción, pues ganas rendimientos mientras decides y no estás metido en un riesgo alto.
Para mí esa es una gran ventaja de los CDT: te dan tiempo. Esto te permitirá buscar y evaluar con más calma otras opciones.
El CDT como inversión puente
Era el año 1998, el recién posesionado Presidente de Colombia Andres Pastrana, estaba empecinado en defender la banda cambiaria y el Banco de la República vendía dólares para evitar la devaluación y al hacerlo recogía pesos de la economía. Esta intervención generó un incremento en la tasa de interés acelerado y “secó” el mercado.
Yo estaba trabajando en ese momento en una firma comisionista. Como todos los días hacíamos un recorrido con las principales tesorerías de los bancos para cotizar tasas de captación. Ese día en especial una oferta llamó mi atención: Uno de los principales bancos del país estaba captando a una tasa muy alta… 48% EA a tres años. Ofrecía pagar los intereses de manera mensual, trimestral, semestral, anual o todos al final capitalizables, el famoso interés compuesto. Estaban en oferta, necesitaban liquidez. La inflación en ese año era del 16%, pero la necesidad de liquidez del sistema estaba premiando al inversionista con más del 30% por encima de la inflación. Todos sabíamos que esta era una oportunidad que una vez la situación se normalizara y el Banco de la República retornara la liquidez, el sistema debía corregirse. Los números del negocio eran así: si inviertes $ 1.000 millones el banco te pagaría en tres años $3.241 millones, teniendo en cuenta el interés capitalizado ($1.000 * 1.48 * 1.48 * 1.48) . Esos mil millones de aquella época serían unos $5.700 millones a precios de hoy ajustados por inflación.
Inmediatamente recibimos la oferta, nos pusimos a llamar a todos nuestros clientes y poco a poco fuimos juntando los mil millones de varios inversionistas. Algunos con 10 millones otros más poderosos de 100 millones. Se constituyó el CDT y se fraccionó para que cada uno tuviera su pedazo. Unos meses después la calma regresó al mercado, el Banco de la República volvió a inyectar liquidez y las tasas empezaron a bajar lentamente. Un año después la inflación estaba en el 13% y la tasa de interés al 20%, era el momento de hacerle ganar muchísimo dinero a nuestros clientes, a ese CDT de tasa del 48% EA le faltaban dos años para vencer y si lo descontamos a las tasas de mercado del 20% nos pagarían $2.251 millones por un título que hace un año había costado $1.000 millones.
nuevamente contactamos a todos los que hicieron parte del fraccionamiento de ese CDT e hicimos el proceso inverso: volvimos a juntar las fracciones en un solo título de $1.000 millones, que fue comprado por un fondo de inversión extranjera. Ya no había banda cambiaria y los extranjeros llegaban a invertir en Colombia sin las limitaciones del control cambiario. Libre mercado.
Nuestros clientes habían duplicado su inversión en tan solo un año. Estas oportunidades probablemente se dan muy pocas veces en la vida, pero si tienes el conocimiento y la educación financiera adecuada, podrás identificarlas y aprovecharlas.
Probablemente estés un poco confundid@ de por qué se duplicó el capital en un año. Eso podría sonar a pirámide, pero la realidad es que en épocas de subidas de las tasas de interés por parte de los bancos centrales, hay oportunidades maravillosas para hacer muy buen dinero. El arte está en lograr identificar el punto de inflexión, donde la tendencia de subida de tasas o de la inflación, empiece a bajar. Justo allí está la oportunidad, asegurando una buena tasa a largo plazo y fija.
Esta movida te dejará con un título que todos querrán. Una vez las tasas vuelvan a la normalidad y tu seas el dueño de un CDT a tasas muy altas, te dará una ganancia de capital importante si decides venderlo.
Así que mis queridos “Haters”: antes de sentarse a escribir lo que ustedes consideran “comentarios inteligentes” los invitaría a estudiar un poco más y abrir sus mentes, porque no todo es como ustedes se lo imaginan desde la orilla del desconocimiento.
El CDT que me ayudó a comprar mi primer Apartamento
Era el año 2002, la inflación rondaba el 7% y las tasas de interés de los CDT sobre el 12%. Mis ingresos me permitían pensar en comprar el apartamento de mis sueños: un proyecto sobre planos que tenía un valor de 300 millones, con una cuota inicial del 30% que podía pagar en 36 cuotas de $2.500.000 cada una y al final, contra entrega, el 70% restante (unos $210 millones). Yo no quería tener una deuda tan elevada. Hacía unos años venía ahorrando y tenía un capital interesante: unos $100 millones de pesos. Al sentarme a negociar con la constructora, no me ofrecían ningún beneficio por anticipar ese dinero, así que decidí usarlo para abrir un CDT a tres años al 12% EA, con intereses pagados todos al vencimiento (Interés compuesto). Estos 100 millones terminaron convirtiéndose en $140 millones, gracias al interés generado.
Durante 36 meses pagué mis cuotas mensuales con el dinero que ahorraba mensualmente de mi salario y las comisiones que recibía por mi trabajo. Llegó el momento de la entrega del apartamento y debía girar a la constructora los $210 millones faltantes. Al final tomé un crédito por $70 millones, mientras que los intereses del CDT pagaron 40 millones de ese apartamento.
Si estás en un proceso de compra en planos de una propiedad y tienes un dinero extra, te recomiendo que no hagas pagos anticipados a la constructora, pues probablemente no recibas un beneficio por ello. En lugar de eso, usa el dinero para un CDT que te dará intereses y te permitirá disminuir el nivel de deuda al momento de la entrega.
Unos cuantos vinos y un buen churrasco por cuenta del banco…
En el año 2002 un viaje a Argentina estaba dentro mis planes. La agencia de viajes ofrecía un paquete para dos personas con tiquetes y hotel por $7.000.000 unos US3.000 de la época. Con disciplina empecé a ahorrar unos $583.000 mensuales y así, al cabo de un año, ya tendría los $7.000.000 del plan. Sin embargo, no guardé el dinero en una cuenta de ahorros que no daba nada de rentabilidad, sino que empecé a hacer CDT’S cada mes, de la siguiente manera:
El primer mes un CDT por $583.000 a doce meses
El segundo mes un CDT por $583.000 a once meses
El tercer mes un CDT por $583.000 a diez meses
y así cada mes: el mismo valor, pero a un mes menos de plazo, de tal manera que al final todos los CDT se juntaran en su vencimiento. Al final de los doce meses, no sólo había recogido los $7.000.000 que valía el paseo, sino que recibí unos $350,000 de intereses (unos 150 dólares).
No se imaginan lo que alcancé a disfrutar con esos $150 dólares en Buenos Aires: choripanes, churrasco, vino y uno que otro alfajor. Sabían a gloria, máximo cuando hacía consciente que estos manjares iban por cuenta del banco y los intereses que recibí por mis CDT’S
En inversiones no existen las palabras SIEMPRE y NUNCA
Los CDT son un vehículo de inversión. Todos los vehículos tienen características que los hacen adecuados, dependiendo de las condiciones del terreno. Si quiero ir a una zona apartada y con un terreno difícil, no uso un Ferrari para transportarme, sino que busco una camioneta 4×4.
Esta analogía nos ayuda a entender que al igual que un carro, un CDT también sirve para ciertas condiciones y necesidades, dependiendo del perfil del inversionista y de los objetivos de la inversión. Al final un buen inversionista no es aquel que logra la mejor rentabilidad, sino el que es capaz de equilibrar el riesgo con la rentabilidad y alinea estas con las opciones disponibles.
En mis más de treinta años de experiencia he visto muchas personas que por perseguir ganancias extraordinarias, terminan perdiéndolo todo. Incluso a mi me pasó, lección aprendida. Como decía mi abuelo “Ganando plata nadie se quiebra”. Es preferible ganar un poco, pero de manera constante, que intentar ganarla toda de una sola vez.
Un CDT puede ser una excelente inversión dependiendo del perfil de riesgo del inversionista, de las condiciones del mercado y los objetivos que persigas al hacerlo.
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